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Siete delegados fueron al Capitolio el 9 de noviembre para convencer al personal del representante Paul Kanjorski de que su plan de desmantelar firmas financieras grandes era una mala idea.
Salieron con una desalentadora conclusión, según dos de los participantes en el encuentro que pidieron el anonimato porque la reunión fue privada.
No sólo Kanjorski iba en serio, sino que planeaba presentar el proyecto de ley la próxima semana, y quizá sea aprobado.
Hoy se cumplen diez años desde que el presidente Bill Clinton derogó la ley Glass Steagall de la era de la Depresión, que dividió la banca de inversión de las actividades crediticias y de depósitos.
La abolición de la ley permitió la creación de Citigroup Inc., el coloso financiero que últimamente ha recibido 45.000 millones de dólares en fondos de rescate de los contribuyentes. Ahora las firmas financieras están luchando por evitar que el Congreso de E.U. vuelva a aprobarla.
Estamos hablando de algo muy serio, dijo Sam Geduldig, cabildero de Clark Lytle & Geduldig que representa a firmas de servicios financieros y no participó en la reunión del 9 de noviembre. La comunidad bancaria tiene razones para estar preocupada.